La Masonería Cubana.

Aunque desde finales del siglo XVIII existió en Cuba cierta actividad masónica, protagonizada por los emigrados franceses de Haití, no es hasta el siglo XIX que se funda la primera logia en la Isla por un francés radicado en Santo Domingo, y nombrado Joseph Cerneau. "El Templo de las Virtudes Teologales No. 103" se constituyó en La Habana , con carta patente de la Gran Logia de Pennsylvania, en el año 1804 de la Era Vulgar, y a éste le sigue la fundación de otras logias como "L`Amitié" y "Benefique Concorde". A pesar de que Cerneau tuvo que marcharse rápidamente del país, acusado de instigador revolucionario; la masonería que él había inaugurado, se propagó con rapidez.
Fueron masones de ideas democráticas los que fomentaron la primera conjura para la emancipación del país en 1809. Pero a la manera en que ocurren las cosas en las películas de capa y espada, la conspiración fue descubierta por la denuncia de un sacerdote que no tuvo escrúpulos en traicionar el secreto de confesión de una devota señora temerosa por la vida de su esposo involucrado en los hechos. Uno de los conspiradores, el abogado Joaquín Infante, masón de ideas separatistas, llegó a elaborar incluso lo que se considera el primer Proyecto de Constitución para la futura República de Cuba, un documento que llevaba en su espíritu lo más avanzado de la ideas de la época, pero que no tuvo la suerte de cumplir su destino.
Así, a la persecución política se une también el decreto emitido en 1812 por el Consejo de Regencia de España e Indias, que declaró ilegítima la Orden Fraternal en las posesiones ultramarinas de la Metrópoli, y a partir de ese momento se considera la francmasonería como delito de estado.
Con el restablecimiento del régimen constitucional en España, comienza a reorganizarse la masonería cubana. En 1818 se crea en Cuba el primer cuerpo de Altos Grados, el Gran Consistorio del grado 32 del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, fundado con patente francesa por Luis Juan Lorenzo de Clouet D' Obernay, que reunió tres logias simbólicas que pasaron a trabajar por el sistema escocés.
Dos años después, a partir de 5 logias simbólicas, se funda la "Gran Logia Española del Rito de York", en torno a la cual se agruparon fundamentalmente los criollos. Más adelante, por sucesivas fusiones de ésta y otros cuerpos simbólicos se constituye una Gran Logia Soberana representativa de 66 logias, con lo que se da unidad e independencia al simbolismo, lo que también representa un acto de rebeldía hacia el Gran Oriente Nacional de España, que pretendía ejercer su dominio sobre la masonería en la Isla.



tomado de: http://www.granlogiacuba.org/primeras-logias